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La ansiedad es un sentimiento de aprehensión o miedo, cuya fuente no siempre se conoce o se reconoce, hecho que en sí mismo constituye un sufrimiento a agregar al que ya se siente.
Los trastornos de ansiedad son un grupo de condiciones psiquiátricas que implican ansiedad excesiva y son entre otras: trastorno de ansiedad generalizada, fobias específicas, fobia social, ataques de pánico y trastorno obsesivo-compulsivo.
Ansiedad generalizada
La persona que sufre de ansiedad generalizada se preocupa todo el tiempo por su familia, su salud y su trabajo, aún cuando no hay motivo. A veces su preocupación no es causada por nada específico, pero aún así se siente tenso y preocupado todo el día. También sufre de dolores y malestares sin razón y también se siente cansado a menudo.
Todas las personas se preocupan de vez en cuando, pero las que padecen de ansiedad generalizada se mantienen preocupadas constantemente, sienten miedo de que va a ocurrir lo peor y no se pueden relajar.
La intervención terapéutica conjuga, normalmente, tratamientos específicos, en función del diagnóstico principal, con otros de carácter más general o contextual, en función de las características personales y circunstancias del paciente. Normalmente, las primeras intervenciones van encaminadas a reducir los síntomas de ansiedad y la incapacitación que producen. Posteriormente se analizan y tratan los factores que originan y/o mantienen la ansiedad y otras alteraciones que puedan acompañarla.
Fobias específicas
La fobia es una forma especial de miedo y reacción desproporcionada, irracional, fuera de control voluntario del sujeto, implica respuestas de evitación de la situación u objeto fobizado y es persistente en el tiempo.
Algunos de los miedos específicos más comunes son:
- Altura
- Oscuridad
- Ruidos fuertes (fuegos artificiales, petardos…)
- Animales (perros, arañas…)
- Inyecciones
El objetivo del tratamiento de la fobia es ayudar a la persona a desenvolverse de forma efectiva y sin que aparezcan los síntomas incapacitantes. Su éxito depende de la severidad de la fobia.
Fobia social
El miedo excesivo en situaciones en las que la persona puede estar siendo observada de cerca y juzgada por otros, como en fiestas u otros eventos sociales es la conocida como fobia social. Ésta incluye miedos como:
- Hablar en público
- Conocer nuevas personas
- Comer, beber y escribir en público
- Utilizar los baños públicos
- Fiestas y otros eventos sociales
El tratamiento basado en técnicas cognitivo – conductuales proporciona resultados positivos para superar este tipo de problema.
Agorafobia y/o ataques de pánico
El término "agorafobia" proviene del griego "ágora" (lugar del mercado) y de "phobos" (dios griego del pánico). La persona que padece este trastorno sufre una serie de temores relacionados lugares públicos, como salir a la calle, ir de compras, estar en lugares donde hay mucha gente (cines, grandes superficies campos de fútbol y supermercados) utilizar determinados transportes (trenes, aviones, barcos). A veces, también pueden presentarse algunos temores relacionados con los espacios cerrados.
El síndrome suele empezar con miedo/pánico en algún lugar público y se reduce cuando el paciente escapa de la situación. La consecuencia de esto último es que el paciente tiende a evitar esa situación en el futuro y otros lugares públicos en donde nunca ha experimentado un ataque de pánico, pero que tienen características parecidas a la que originó el miedo inicial; incluso pensar en ese tipo de lugares puede provocar e inducirle un pánico o ansiedad anticipatorios.
El paciente va evitando las situaciones y lugares públicos para reducir el pánico o el miedo; esta es la causa principal de la incapacitación progresiva de los pacientes agorafóbicos, que, en lo casos más graves, terminan recluidos en los límites de la seguridad de su hogar.
En ocasiones pueden tener ataques de pánico espontáneos, incluso estando acompañados en casa. Durante los ataques de pánico espontáneos o situacionales los pacientes tienen muchos síntomas de ansiedad como palpitaciones, mareos, disnea, sequedad de boca, temblores, visión borrosa, temor de volverse loco, sentirse atrapado, morir o perder el control. Frecuentemente se desarrolla un temor denominado "Miedo al miedo".
Parece ser que hay más probabilidades de recuperación del trastorno de pánico cuando se usa una combinación de tratamientos para reducir los síntomas. La mayoría de las veces se administran medicamentos para bloquear los ataques de pánico, y cuando se usan junto con la terapia cognitiva o del comportamiento, con frecuencia, la persona supera sus miedos y recupera su vida normal.
Las costumbres saludables también podrían ayudar a las personas a superar el trastorno de pánico. El ejercicio, una dieta adecuada y balanceada, el consumo moderado de cafeína y alcohol y aprender cómo reducir el estrés son muy importantes.
Obsesiones y compulsiones
El Trastorno Obsesivo-Compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones o, como es habitual, de ambas. Las obsesiones y compulsiones provocan un intenso sufrimiento al paciente, le hacen perder mucho tiempo e interfieren con su funcionamiento normal.
Definiremos las obsesiones como pensamientos, impulsos o imágenes no deseados, superfluos y recurrentes que se experimentan como inoportunos e inapropiados. La persona trata de suprimir o neutralizarlas emprendiendo acciones o con otros pensamientos. Ejemplos de obsesiones típicas incluyen pensar que uno está contaminado por la suciedad o por microbios o pensar que se ha hecho o se puede hacer daño a alguien o a sí mismos, aún cuando se reconozca que dichas preocupaciones no son realistas.
Las compulsiones se definen como conductas repetitivas o “rituales” que la persona afectada se siente impulsada a realizar de un modo determinado. Las acciones compulsivas se llevan a cabo para reducir la ansiedad/angustia o impedir que ocurra algo malo, a pesar de no existir ninguna conexión real con la prevención de dicho acontecimiento. Ejemplos de compulsiones típicas son: limpieza excesiva (caso del lavado de manos), comprobaciones repetitivas y acumulación de cosas aunque sean inútiles o actos mentales como rezar, contar o repetir palabras en voz baja.
El tratamiento en muchas ocasiones se puede hacer de forma simple, inmediata y rápida, siendo la terapia cognitivo – conductual el tratamiento de elección. Si bien, la medicación también es una terapia eficaz de los trastornos obsesivos. Ambos tratamientos, farmacológico y cognitivo conductual, se pueden combinar con ventaja evidente en algunos casos.
Estrés
El estrés se define como una sensación de tensión tanto física como emocional. El estrés emocional generalmente ocurre en situaciones consideradas difíciles o inmanejables, por lo tanto, diferentes personas perciben diferentes situaciones como estresantes. El estrés físico se refiere a la reacción física del cuerpo a diversos elementos desencadenantes, como el dolor que se siente después de una cirugía. El estrés físico a menudo lleva al estrés emocional y este último se experimenta frecuentemente como un malestar físico (por ejemplo, cólicos estomacales).
El estrés es una reacción normal ante una situación amenazante que sirve para sacar al individuo de esa situación. El problema aparece cuando el grado de amenaza que supone la situación y los recursos de los que dispone el sujeto son desequilibrados. Es decir, cuando las habilidades que posee la persona no son suficientes o adecuadas para resolver la situación que le provoca la reacción de estrés.
Si esta situación es mantenida en el tiempo, las reacciones fisiológicas que aparecen de forma inmediata, y que en un principio podíamos calificar de normales y adaptativas, terminan por cronificarse, dando lugar a una serie de alteraciones que llamamos trastornos psicofisiológicos o psicosomáticos.
El lugar en el que mayor fuente de estrés se suele producir es en el ámbito laboral, aunque numerosas circunstancias de la vida diaria también pueden encontrarse en la génesis de este trastorno.
Resulta necesario, pues, aprender a controlar y manejar el estrés para evitar sus consecuencias negativas. El manejo del estrés se refiere a los diversos esfuerzos por controlar y reducir la tensión que ocurre en situaciones estresantes.
Un programa para manejar el estrés incluye:
- Cambio de actitud
- Buscar el bienestar físico
- Cuidar la dieta
- Realizar ejercicio físico
- Mantener los sistemas de apoyo
- Practicar la relajación
En el CENTRO DE PSICOLOGIA ALBATROS le ayudamos a poner en marcha las estrategias oportunas y adecuadas a sus características personales para hacer frente a las diferentes situaciones que se pueden presentar en su vida cotidiana.
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- TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO Ý
La depresión es el trastorno del estado de ánimo más frecuente. Se caracteriza por un estado de ánimo deprimido y una pérdida de interés o capacidad para el placer. Además, pueden darse algunos de los siguientes síntomas: insomnio o hipersomnia, ideas recurrentes de muerte o suicidio, sentimientos de culpa, falta o aumento de apetito y/o pérdida o aumento importante de peso, agitación o enlentecimiento psicomotor, falta o pérdida de energía, pérdida de concentración, incapacidad para tomar decisiones, etc.
Existen formas efectivas de tratamiento, el cual suele incluir una combinación de la terapia farmacológica y psicológica. En este último caso, el procedimiento de elección incluiría técnicas propias de la terapia cognitivo – conductual.
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Los problemas de pareja son uno de los motivos más frecuentes por los que se solicita ayuda profesional.
Nos referimos al conflicto marital como a la oposición o desacuerdo manifiesto entre los miembros de la pareja que provoca malestar e insatisfacción en la relación.
En muchos casos estos conflictos pueden resolverse si se pide ayuda profesional. Ésta ayuda consiste principalmente en analizar los diferentes componentes de su relación como son: comunicación, relaciones sexuales, toma de decisiones, tiempo libre, relaciones sociales, economía, educación de los hijos, etc. Y poner en marcha estrategias positivas para relacionarse. |